21 jul. 2015

Ansiedades y egoísmo…O lo que es lo mismo: “El Ansia viva Incontrolable”


Un sentimiento que se apodera de tu ser cuando la escalada deja de ser una cosa más en tu vida y corres el riesgo de que se convierta en la única
Una necesidad incesante de entregarle a la actividad mucho más de lo que ella te devuelve.
Un sentimiento enfermizo de volver,  volver y volver a la roca un día tras otro, dejando de lado estudios, trabajo, compañeros/ as sentimentales… responsabilidades varias con las que llenamos la mochila de la vida, y que nos parece  debemos “portear”, si es que pretendemos seguir “contando” para la mayoría de los que nos rodean. La familia, otros amigos, el mundo en definitiva.


En este estado de ansiedad adolescente no eres feliz si no estás escalando y el resto del tiempo lo pasas pensando en el siguiente viaje y la siguiente vía y el siguiente proyecto…
Pero  si tienes que quedarte  en casa o hacer cualquier otra cosa…Ohgggrr!!… pasas los siguientes días como  un perro enjaulado pensando que en la próxima no le harás caso “ni a Diosss” y te piras y punto!! Y es que no cabe nada más que uno mismo en este universo estrechito, que es como el diario de un yonki.
Puede que lo que suceda es que no encuentres compañero de cordada. Ósea, un primo que te asegure, porque ya los largos los das tu TODOS…le pones  las cintas a las vías chungas y las no tan chungas para darle algo de cuartel al colega que te acompañó. La mayoría de estos no querrán volver a escalar contigo y uno de cada cien repetirá. Pero solo hasta estar más fuerte, luego ya serás tú mismo el que NO QUERRA escalar con él,  porque te llevará a la rastra.
Entras en el Foro de Vía Clásica, Foro picos, o cualquiera similar y ves como el máquina de turno esta escalando,  equipando y abriendo vías en “Villadesplomes”…y un picor te ha entrado en el culo que ya no te deja sentarte como una persona…-Cagoen!!… tenía vista tal línea y este me la va a pisar…-
Tormentas y temporales asolan el lugar , pero te da igual. Así que para allá saliste el viernes por la noche y el sábado a las 7 AM  estabas metido en faena. En los primeros 10 metros te encontraste un clavo. Gua, gua, guaaaaaa… Viejo y roñoso si, de un recio que subió por allí con la bota dura. Y otro clavo… y un cordino… Le pusiste nombre aquello y figuras como aperturista porque no apareció el recio… Ni siquiera el machaca aquel que espoleó tus ansias, se había planteado subir por allí.


Se aproxima el fin de semana. Tras unos días de tedio y hastío, delante de la Tv haciendo zapping como un autómata, sobando las  guías, repasando croquis en servilletas, ampliando fotos en la pantalla del ordenador hasta la “pixelización” total… llega tu pareja y te dice:
 - Oye amor , este finde podíamos ir a casa de Angelita ( su hermana) , que hacen una barbacoa y estrenan la piscina?. La piscina dice. Si es una charca de goma, llena de gremlis meones, gritando como posesos (tus sobrinos).
- Además , creo que Juan( tu cuñado el abstemio  pesao) quiere montar un columpio y una tirolina entre los árboles y así te entretienes!!- Arrrrgggggg!!!
Respuesta balbuceante y con voz temblorosa: -Es que he quedado con Luis y con “El Pegues” , que nos íbamos a trepar a  Asturias, buscando el fresco…-
-Ja!!.Pero bueno…y cuando coño pensabas decírmelo???-
Cualquiera de los que habéis sido escaladores alguna vez o continuáis siéndolo,  sabéis de sobra de lo que estamos hablando















21 may. 2015

Adictos al Material. Una historia mercantil.


Julianin acaba de aterrizar en el maravilloso mundo de la escala. Aun lo hace con cualquiera y  donde puede, sin demasiado criterio. Aún tira de brazo cual gorila y no usa los pies, a pesar de haber visitado ese “templo del material de alta calidad” que todos conocéis y que por respeto al anonimato de sus trabajadores y usuarios llamaremos De-cartón. Si, ese donde acaba uno cuando no sabe por dónde se anda y donde, al menos,  se tienen la certeza de que el estrago económico no será grande aunque metamos la pata hasta el fondo.

Nuestro personaje le sacó brillo a la visa equipándose de mosquetones, arnés, cuerda,  pies de gato, ect.  Bajo el asesoramiento de otro gurú de la escalada que ha conocido en el rocódromo, el cual le recomienda que no recibir ningún tipo de clase, ya que” los recios aprendieron a huevo”, dice. A todo esto el susodicho individuo es un tipo que entrena solo, casi no se relaciona con el resto y no comparte risas con la mayoría de los habituales del rocódromo… Julianin es la víctima apropiada e indefensa, que este  estaba buscando
Llega el día en que el gurú anuncia a Julianin que quiere que le acompañe a escalar en montaña. Fisuras interminables y verticales, reuniones colgadas…Un mundo de experiencias y emoción. En definitiva, el inicio de la “odisea  de los grandes alpinistas”. Este recomienda a nuestro personaje que  visite una de las tiendas del ramo para equiparse.

La visa vuelve a calentarse y un afamado dependiente, el cual,  no tiene el gusto de conocer a su verdadero jefe, pero al que su encargado flagela a diario con un látigo para que aumente sus ventas. Que cobra tarde y mal, y que tiene dos hijos en casa esperándole pidiendo sopa. Redondo como una peonza y que dice que un día escaló también, le coloca un Kit completo de Iniciación al Alpinismo, que consta de los siguientes imprescindibles:
 Cabo de anclaje doble con disipadora incluida. Maza, clavos y espitador. Juego completo de friends triplicando tallas, porque hay mucha fisura paralela mas larga que un día sin pan y empotradores de tres tipos. Mosquetones para ir a una guerra y anillos y cintas  en tres longitudes y anchos…Ah claro un petate mas grande que el dueño, de esos de big wall, para que quepa todo.

Fue todo un cromo ver a nuestro protagonista caminar  con aquello a la espalda, haciendo eses como si estuviese borracho y vencido por el peso. Para llegar sudoroso y agotado a pié de vía.

Tras este memorable día, Julianin cambió de amigos y concluyó que el material no hacía al escalador… recibió un curso con un profesional y aprendió en dos tardes lo que  no habría podido en dos años.
O por el contrario… continuó gastando dinero en un  material que jamás podría hacerle mejor escalador.

P.D.  Al cierre de este artículo hemos recibido la atenta  misiva  de la A.T.CpC Asociación  de Tenderos Castigados por la Crisis, desmarcándose y condenando las actitudes de determinados empresarios en cuanto al comportamiento con sus empleados y  asegurando la honestidad de sus asociados en lo que se refiere al trato y asesoramiento de sus clientes.

Al final de la carta una súplica: “ No mentir ni engañar, pero permitid que se gasten todo el dinero quieran, por Dios!”